Juan Domingo “Martillo” Roldán, famoso boxeador de los años ’80, estuvo al borde ser campeón del mundo de la categoría mediano. Sin haber alcanzado el título máximo de su carrera, hoy es recordado y reconocido en la región y el país.
Morocho, alto, y con los años haciéndose notar en su rostro, Juan Domingo “Martillo” Roldan quedó muy lejos de aquel físico y deporte que lo llevó a recorrer los rings mas importantes del mundo.
Hoy, el ex boxeador, es dueño de una vida tranquila en Frontera, provincia de Santa Fe, y disfruta de un trabajo menos arriesgado en la municipalidad de esa ciudad.
Venezuela, Italia y Las Vegas fueron algunos de los escenarios que los vieron a Roldán mostrar su boxeo y obtener títulos para lograr un reconocimiento cada vez mayor.
Sentado en la oficina de la municipalidad, con un café de por medio, “Martillo” cuenta su vida, desde que era pequeño y no tenía idea de su vocación por el boxeo, hasta el día de hoy.
-¿Cómo recuerda su infancia en Freyre?
-Nací en Freyre, y a los 8 años me fui al campo. Mi infancia fue como la de cualquier chico, iba a la escuela a caballo y después en bici, hasta sexto grado. A los 11 años me metieron en el trabajo rural, así que no fue muy blanda que digamos mi infancia. Como toda gente de campo.
-¿Cuándo supo que el boxeo era su deporte?.
-Nunca.(Risas). –Yo siempre soñé con ser acordeonista, pero hay que nacer para hacer algo. Mi patrón hizo un silo subterráneo y con mi hermano nos envolvíamos toallas, trapos en las manos y nos dábamos “biava”. Después mi padrino e compró los primeros guantes, y bueno, ahí empezaos a practicar mi hermano y yo, pero nada que ver con el boxeo. Un día fuimos a un bar con mi papá y estaban boxeando en el patio, entonces mi viejo pregunto si había algún lugar para mí, y me pusieron los guantes. Peleé 2 veces ese día y a los 15 días fuimos a otro bar y así empezamos.
-¿A qué edad ocurrió esto?
-A los 11 años, la primera vez fue en Coronel Fraga. Escuchábamos radio Rafaela, supimos que había pelea en Fraga y queríamos ir. Cuando llegamos le digo a mi viejo que quería boxear y a la media hora ya estaba arriba del ring. Esto ocurrió un día viernes y ya el lunes estaba en el gimnasio. Tiempo después viajé a Santa Fe y estuve en el gimnasio de Amilcar Brusa.
-¿Recuerda alguna anécdota de su vida profesional como boxeador?
-¡Hay mil millones de anécdotas!. Una vez peleamos en Ramona. Para llegar fuimos de Freyre a Fraga en moto, de Fraga a Ramona en unos tachos, los qua pasaban a buscar la leche. (Recuerda). –Ese día ganamos, volvimos con lluvia en el camino, cuando llegamos a Fraga no había llovido, ¡Unos refucilos que no se veía nada! (Resalta). –Yo le decía a mi hermano que no doble, y dobló; nos caímos en la alcantarilla. Cayó él, la moto y yo arriba. Nos levantamos. Como estaban cuneteando el camino interprovincial, había montones de tierra, chocamos una, y ¡volamos a la miércoles otra vez!. Nos levantamos, y 5 kilómetros antes de llegar a mi casa nos agarró la piedra. Había una casa de unos tal Quiroga que eran amigos nuestros, así que disparamos debajo de un tambo y nos atacaron los perros. A las 4 de la mañana se vino Quiroga con una escopeta de dos caños y una linterna. Nos dio lugar en la casa, calentamos la ropa y como a la hora llegó mi viejo.
-Volviendo a su vida boxística, ¿Cómo llegó a ser reconocido en Argentina?
-Y no era fácil, el camino era difícil, primero, yo era de un pueblo que no existía ni en el mapa...
-Siendo del interior es mucho mas difícil…
-Si, pero yo peleaba con toda gente de Buenos Aires, a algunos venía ganándoles, al campeón argentino, sudamericano. A mi no me conocía nadie. En el año 1977 me laman de Brusa, viajo el lunes a la mañana a Santa Fe y Brusa me propone pelear por el título argentino de veteranos; acepto y viajo para Buenos Aires toda la noche, llegué a la mañana y el presidente de la federación me dijo que peleaba esa misma noche. A la primera piña, ¡Roldán al suelo!. ¡Me levanté más malo que el diablo!, a esa pelea la gané por puntos y ahí me corono campeón argentino de veteranos. Viajo a Venezuela, salgo con medalla de plata, voy a EEUU como campeón argentino y peleo por los guantes de oro. El 8 de diciembre de ese mismo año me hago profesional.
-¿Cuál de sus 67 triunfos profesionales recuerda más?, ¿Por qué?
-(Duda). Una de las que me marcó fue cuando antes de la pelea Lectuore (su representante) me dijo: -Roldán, ¿Qué querés de tu vida?, ¿Tener un buen pasar económico o volver al tambo?. Le respondí que quería llegar al máximo, -Entonces a esta pelea la tenés que ganar, aunque sea en cuatro patas. –Me dijo. Y desde ahí comienza mi despegue internacional.
-Si tuviese que elegir una de estas tres peleas por el título mundial: Con Hagler en el 84, Hearns en el 87 y Nunn en el 88… ¿Cuál elegiría y porqué?
-Tommy Hearns, porque a parte de ser un buen boxeador, me gusta ganarle al mejor. A mi no me importaba la plata, me importaba ser campeón del mundo ganándole al mejor.
-¿Qué motivos lo llevaron a retirarse?
-Ya estaba saturado anímica y físicamente, me costaba una barbaridad estar en la categoría, llegar a ese medio kilo último; dormía envuelto en pulóveres en noviembre, diciembre para bajar 100 gramos, ¡Y no los bajaba!. Después de la pelea con Tommy Hearns, dije, no, no quiero más. Cuando llego a Freyre había 15000 personasen la calle y me decían ¡Martillo no se va!, y me hicieron volver. Al año sale la pelea con Michael Nunn, pero yo no era el mismo, no había motivación.
-¿Sigue ligado al boxeo de alguna manera?
-No, mirá el boxeo a nivel mundial está muy manoseado, y yo soy muy sano para ciertas cosas. Tenía un gimnasio acá, en Frontera, y los chicos iban, no iban. Sería incapaz de llevar a un chico para que le peguen, yo sé lo que se sufre. Entonces lo cerré.
-¿Qué piensa del boxeo en Argentina?¿En qué boxeador ve más futuro?
Llegó a pelear tres veces por el título mundial de medianos-El boxeo bueno se sigue viendo por Space. Antes tenías que ser campeón argentino, peleándolo a todos. Narváez, campeón del mundo, es bueno, no le quito mérito, pero peleó 8 veces y tiene el título mundial. Yo nunca fui elegido por algún campeón, siempre estuve primero, segundo o tercero. El de Santa Fe, (Carlos Baldomir), lo eligieron porque estaba Nº 20, metió una piña y sorprendió, porque el otro no se entrenó. Y fue campeón del mundo.
-Y para concluir… ¿Cómo es la vida actual de Martillo Roldán?
-Muy simple, acá en la municipalidad. Con un amigo que se acordó de alguien que estaba en el deporte sin ser amigo. Como todo ser humano, una vida tranquila y como siempre digo me pongo más viejo y en vez de tener un enemigo quiero tener dos amigos, ¡Pero no los amigos del campeón!, los amigos de la vida, los del campeón son parásitos, ya no los tengo más, ni los quiero tener.
En el ’88 las luces del boxeo se apagan definitivamente para él. Dejó un gran imagen, siempre estuvo bien entrenado y su vida volvió a ser la misma que tenía antes de boxear: el campo, la familia, amigos y los buenos asados, ahora en Frontera.
sábado, 17 de noviembre de 2007
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1 comentario:
je, esta entrevista la conozco de alguna parte
jejeje
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